XPeng IRON: el humanoide al que hubo que abrirle la pierna con unas tijeras

En noviembre de 2025, en el AI Day de XPeng en Cantón, un humanoide llamado IRON salió al escenario y caminó. No dio pasos de robot: movió las caderas, balanceó los brazos y avanzó con una fluidez que en internet solo tuvo una explicación posible. Miles de personas dijeron lo mismo: ahí dentro hay una persona con un disfraz. Unas veinticuatro horas después, el consejero delegado He Xiaopeng volvió a poner el robot delante de las cámaras y le cortó la pierna con unas tijeras hasta dejar el actuador a la vista. Lo llamó «una solución bastante forzada y de último recurso». Funcionó: la conversación pasó de si era falso a qué llevaba dentro.

Por qué nadie se creía aquel vídeo

El problema no era la cara ni la carcasa, era el andar. Casi todos los humanoides que hemos visto caminan con las rodillas dobladas y el tronco rígido, porque así el control de equilibrio es mucho más fácil. IRON hacía justo lo contrario: extendía la pierna, apoyaba el talón y giraba la cadera, que es exactamente lo que hace una persona y exactamente lo que más cuesta programar. Cuando un robot rompe de golpe el patrón visual al que el público está acostumbrado, la reacción por defecto es sospechar del vídeo, no del avance. En este caso el vídeo era real.

Qué lleva dentro

IRON reparte en torno a ochenta grados de libertad por todo el cuerpo, con más de veinte solo en cada mano. Esa cifra de las manos es la que importa: una mano con veinte articulaciones no sirve para abrir puertas, sirve para manipular objetos pequeños con los dedos, que es el cuello de botella real de todo el sector. Las fuentes técnicas no coinciden del todo entre la presentación de 2025 y las fichas de 2026 —unas hablan de 82 grados de libertad y otras de 76—, así que conviene tomar el número como un orden de magnitud y no como un dato cerrado. Por debajo lleva baterías de estado sólido y una columna vertebral flexible.

Tres chips propios y 2.250 TOPS

La parte que XPeng vende como su ventaja no es el cuerpo, es el cerebro. IRON monta tres chips Turing de diseño propio que suman unos 2.250 TOPS de cómputo a bordo. Esto no es un detalle de marketing: un humanoide que depende de la nube para decidir es un humanoide inútil en cuanto se cae la conexión o hay medio segundo de latencia. Hacer el chip en casa también significa que XPeng no depende de la disponibilidad de silicio ajeno para escalar producción, que es justo donde se han atascado otros fabricantes.

El cerebro: un modelo VLA de segunda generación

Encima del hardware corre un modelo visión-lenguaje-acción de segunda generación, la misma familia de arquitecturas que usan Figure o Physical Intelligence: el robot ve, entiende una instrucción en lenguaje natural y genera directamente los movimientos, sin que nadie programe la secuencia paso a paso. XPeng insiste en que las demostraciones se hacen sin teleoperación, es decir, sin un operario humano moviendo el robot desde fuera. Es una afirmación importante porque buena parte de los vídeos espectaculares del sector están teleoperados y casi nunca se dice.

900 millones de dólares y una línea de montaje

En agosto de 2026 la división de robótica de XPeng levantó unos 900 millones de dólares con una valoración de 6.300 millones, la mayor ronda privada de IA encarnada en China hasta la fecha. El 7 de septiembre de 2026 la compañía anunció que la línea de producción ya estaba en marcha. El plan declarado es cerrar 2026 con fabricación en serie, empezar a vender comercialmente en 2027 y llegar a más de mil unidades al mes, con el objetivo a largo plazo de un millón de robots al año en 2030. Ese último número hay que leerlo como lo que es: una ambición, no un calendario.

La comparación incómoda con Tesla

El contraste con Optimus es el motivo de que el IRON haya dado la vuelta al mundo. Tesla lleva desde 2021 enseñando su humanoide y, a principios de 2026, seguía sin tener unidades haciendo trabajo útil de forma sostenida; la producción en Fremont arrancó lenta y la versión V3 acumuló retrasos. XPeng enseñó un robot en noviembre y tenía línea de montaje diez meses después. No significa que el IRON sea mejor robot —eso no lo sabe nadie todavía—, significa que el ritmo industrial chino en este sector va por delante y que la ventaja de partida de Tesla se ha evaporado.

Qué falta por demostrar

Todo lo importante. No hay evaluaciones independientes del IRON fuera de las demostraciones de la propia XPeng, no se conoce la autonomía real de batería en trabajo continuado, no hay precio ni canal de venta para particulares y «producción en serie» en este sector ha significado históricamente decenas de unidades, no miles. Si estás pensando en comprar un humanoide, el IRON no es una opción en 2026 y probablemente tampoco lo sea en 2027 fuera de clientes industriales. Lo que sí es, sin discusión, es la mejor prueba de que el problema del caminar humano ya está resuelto.

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